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sábado, 2 de mayo de 2009

Mi diálogo con Feuerbach y cacahuete suicida sobre lienzo de plastico


Feuerbach: Dios no es más que nuestra esencia humana.
Yo: Un adicto es alguien que llega a la tienda cuando ya está cerrada y monta un cirio de puta madre.

Para quien le gusten esas cosas, adjunto el enlace a la página de Stasys, que es un señor a quien no conozco de nada, pero que me gusta mucho lo que pinta, tan melancolico.

La reflexión sobre la vanidad de la arrogancia la pinté la semana pasada.

miércoles, 28 de enero de 2009

Ventolera invernal de enero



Anoche me terminé El zorro ártico (Skugga-Baldur), de un hombre llamado Sjón. Pude habérmelo leído de un tirón pero fueron dos. Una historia hermosa, sobrecogedora y casi silenciosa como no oír más que tus pasos en la nieve. La traducción me ha parecido bien buena, por cierto. Dicen que la página en blanco es el peor enemigo de los escritores pero tiene sentido escribir poquitas cosas en cada una para que la propia blancura del folio valga como la mejor descripción de la nieve. Otras páginas son como preciosos brocados, aparencemente sencillos pero llenos también de hilos. Mientras, la quiebra del Estado y las protestas han derribado el gobierno islandés. Menudo cortijo (nórdico) estaba hecha la isla, que probablemente se alejará más todavía en el océano.

Un poco de música invernal para ambientar:

lunes, 26 de enero de 2009

Hala pues a cascarla con Berlusconi.

Así que al final hacen la superbase espía de la OTAN en Sicilia. Pues me produce una sensación un poco como en los mundiales cuando echan a España: sé que eso no acaba con el chovinismo pero, por mucho que lo sienta por las buenas gentes de otros lugares, me alegro de no tener que aguantar yo a los julais de las banderas y los servicios supersecretos que protejan las bases supersecretas de gente malpensada como yo y atonten a las pobres abejas con sus aparatos del demonio.




Pues eso. Y qué buena la película 12, por cierto. A ratos brillante, aunque algunas partes del final ya no me convencieron tanto.

domingo, 11 de enero de 2009

A la salud de Julián


Amigos, colegas, queridos:



Como muchos de vosotros sabréis, cada dos años la revista Visual concede los Premios de diseño editorial Daniel Gil, en homenaje a tan sobrao portadista.

Aunque todavía no se ha fallado la convocatoria de 2008, ayer, gracias a las malas artes de nuestra secretaria, María Dolores Pititaca, tuvimos ocasión de conocer los títulos que optan a los galardones. No sé si podéis imaginaros la sorpresa que en “nuestra querida Pepitas” —como dijo un célebre político del Opus— nos llevamos al enterarnos de que el individuo que hace las portadas, o sea el abajo firmante, es finalista, junto a otros poquitos más, en dos de las categorías, y en una de ellas por partida doble:


Premio a la portada: por Memorias de un señor bajito, de Rafael Azcona (¡Bien por el maestro!).

Premio a la portada: por Nuestra necesidad de consuelo es insaciable, de Stig Dagerman (La portada que más me gusta para uno de mis escritores favoritos).

Y el premio al Diseño de colección: la colección completa de Pepitas, en formato pequeño.


Como no tenemos demasiadas esperanzas de que nos den ninguno de los premios —estamos mirando a la cara a las más destacadas agencias de publicidad del país, y en el fondo somos unos intrusos— y como pensamos que con lo que hemos conseguido ya es suficiente porque nuestra meta es otra, os invitamos a que os toméis algo a la salud de la Calabaza antes de que la alegría por semejante noticia deje de serlo. Si nos vemos estos días, nos la tomamos juntos; si no, otra vez será.


Recibid un abrazo

Julián



PD: el amigo Sergio Pérez (hombre de gran tamaño en todos los sentidos) también aspira al premio a Mejor diseño de colección con su Cine de dedo.

viernes, 30 de mayo de 2008

En mayo '08 he leído, entre otras cosas...

He descubierto a un articulista llamado Frank Furedi, a quien todavía estoy rumiando. Confieso que en algún momento me temo que al rascar un poco más vaya a salir un pensador de la Nueva Derecha en cruzada furibunda contra lo "políticamente correcto", pero me hace pensar más en South Park, que no son neocons, sino lúcidos e irreverentes; cabe reflexionar sobre el pensamiento blando al que nos estamos acostumbrando. En dos artículos que llevo me da la impresión de hacer un vigoroso esfuerzo por repensar las cosas aunque no deja de escamarme tanta vuelta con los judíos (hay que reconocer que el artículo What's behind the 'new antisemitism'? consigue ofrecer un montón de perspectivas y planteamientos) y contra el calentamiento global (o, más bien, contra sus heraldos alarmistas, hum); también me gusta su inglés.

Del artículo The End of Europe? he apuntado los siguientes puntos clave:
  • Constatación de un nuevo spleen que habla sobre la decadencia de Occidente. Occidente se hunde y tal y cual.
  • Crítica de los tintes clasistas del primer maltusianismo y de los tintes racistas del actual maltusianismo de "la invasión".
  • En última instancia, algo que une ambos maltusianismos es que se usan para no dar ayudas a los pobres.
  • El artículo constata que el poder de una sociedad y la calidad de vida no tienen que ver con el número.
  • Crítica a la sustitución de los análisis políticos por análisis basados en el clima, la biología etcétera.
  • Ante el temor a los inmigrantes como eternos extranjeros potencialmente peligrosos, se trata de darle sentido a la propia vida de los europeos, para que así haya algo en lo que integrarse.
  • Porque, para ser sinceros, el gobierno de la tecnocracia -esa distante esfera de poder llamada Unión Europea- no tiene ningún tipo de sentido capaz de ilusionar a la población.
Rebuscando un poco sobre él en google, me encuentro con que es miembro activo de la British Humanist Association, uno de cuyos vicepresidentes es ni más ni menos que el librepensador ateo Richard Dawkins, uno de cuyos libros, El espejismo de Dios, comencé a leer hace poco pero lo dejé al poco porque la traducción es algo regular y me hizo temer por mi castellano (si encima de trabajar traduciendo del inglés voy y leo textos que son calcos del inglés, mi gramática castellana se puede resentir porque creeré que es normal lo que no son más que copias de estructuras inglesas y yo también incurriré -indulge- en ellas). El caso es que el libro está muy bien: un compendio sobre por qué mucha gente cree en dios/es a modo casi de libro de autoayuda para ateos, que no dejamos de ser un colectivo invisibilizado y, con los vientos que soplan de Estados Unidos y desde la maquinaria propagandística del Vaticano (por no hablar de los carcas locales), incluso intimidado. Eso sí, esperaré a leérmelo cuando caiga en mis manos una edición en inglés. De momento y para abrir apetito, van dos partes de un documental que dirigió, subtituladas al castellano:

The God Delusion (como el título del libro):



The Virus of Faith:



Hablando de dioses y marcianos, magnífico el artículo sobre los dioses astronautas en la ciencia ficción que enlazaba el Behemoth Desencadenado. No sólo hace una estupenda genealogía sobre un género de la ciencia ficción tan pop que mucha gente lo cree real, sino que en el repaso da un montón de claves como una que estaba esperando como agua de mayo sobre Helena Blavatsky, que es un personaje cuya figura e influencia me producen una enorme curiosidad desde que estuve en Chennai. Lo cierto es que abre tantas puertas que cabría pensar que son lagunas, pero es que estamos hablando de un artículo, no de un libro que estaría encantado de leer.

También merced al Behemoth he podido enterarme de La gran estafa de Red Liberal. Resulta que un señor muy guasón llevaba un blog que causaba furor entre las hordas neoliberales en el que se dedicaba a proponer todo tipo de barbaridades, ¡y los neocon, encantados! En relación con eso he descubierto un documental sobre un experimento similar: The Yes-Men.



Ambos experimentos siguen, en cierto modo, una tradición que se remonta a los tiempos mitológicos en los que los sastres le vendían trajes invisibles a los emperadores de los cuentos. Otro precedente más directo sería el ensayo satírico A Modest Proposal, de Jonathan Swift (aquel en el que sugería la creación de granjas de niños para paliar el hambre en Irlanda, si mal no recuerdo). En esa misma línea están también La nuclearización del mundo de Jaime Semprún e incluso una novela como American Psycho (que no he leído, pero cuya adaptación al cine me encanta). Pero todo mezclado con las modernas técnicas de guerrilla de la comunicación (¿cuenta para el currículum si digo que fui uno de los dos intérpretes que hubo cuando el Manual de Guerrilla de la Comunicación (Virus Ed.) fue presentado en la Universidad de Zaragoza creo que por el año 2000/2001?). Todo esto recuerda terriblemente a los años anteriores a la férrea legislación, vigilancia y persecución "antiterrorista" que acabó con buena parte del impulso que estaban tomando los movimientos antiglobalización, aunque creo que llegaron a cumplir su objetivo de desenmascarar muchos monstruos que actúan a escala global.

En estos momentos me estoy zampando un artículo sobre la idea de ciudad y la planificación urbanística y demográfica de los fascistas italianos (los de cuando entonces, no el mafioso de Berlusconi & sus socios quemagitanos). Maltusianistas todos. Pienso que achaca exclusivamente a los fascistas cosas que eran más generales en la época, como la concepción de la ciudad como un monstruo (pienso aquí en la visión de la ciudad como monstruo devorador que tenían los expresionistas de cuanto entonces y que sigue teniendo gran éxito en el cyberpunk japonés), la idealización del campo como algo honrado, alegre e incontaminado etcétera (esto último sí que señala que lo utilizaban otros discursos). Sin embargo, tiene un montón de apuntes interesantes, como indicaciones sobre cómo la ciudad -arquetipo de la civilización- llegó a considerarse naturaleza salvaje (eso me interesa para la tesis, si la hago algún día) y cómo proyectaban sobre el territorio sus ideas sobre la mujer (el campo como mujer-Naturaleza domeñada para ser fértil y la ciudad como furcia estéril, foco infeccioso). Otra cosa que me ha llamado la atención, y que no recordaba, era cómo los fascistas, para evitar que la gente del campo emigrara a las ciudades, les exigían permisos de residencia sin los cuales los emigrantes se veían obligados a trabajar fuera de la ley y sin ningún tipo de derecho legal. ¿Suena a algo?

Otro descubrimiento estupendo: el blog que tenía en el Centro Virtual Cervantes un traductor llamado Ramón Buenaventura, de quien nunca había oído hablar pero que, de buenas a primeras me sorprende con la siguiente traducción de freelancer: traductor cimarrón. Chapó. La parte de "Yo he sido editor" es interesantísima para asomarnos al mundillo editorial; para legos, también son interesantes las primeras entradas de su diario de una traducción (luego ya se mete demasiado en problemas específicos de una traducción en particular - la que diariza, claro).

martes, 20 de mayo de 2008

Teorías del Todo. 1. Explicación fundamental.

Barrow, John D., (1991) Teorías del Todo, Barcelona, Editorial Drakontos, Serie Crítica

Dada una serie arbitraria de símbolos (a partir de la recogida de datos):
  • La serie es aleatoria cuando no existe otra representación de la serie que sea más corta que ella misma.
  • La serie es no aleatoria (algorítmicamente comprensible) cuando existe una representación abreviada.
  • Cuanto más corta la representación (algoritmo), menos aleatoria es la serie.
  • El algoritmo debe servir para la predicción del comportamiento futuro de la serie.
Simplificando:
La ciencia reposa en la creencia de que el universo es algorítmicamente comprensible y la búsqueda actual de una Teoría del Todo es la expresión básica de esa creencia.
El cerebro es el mejor compresor algorítmico de que disponemos. Reduce las complejas series de datos sensoriales a formas abreviadas simples que hacen posible la existencia del pensamiento y la memoria.


Los físicos modernos creen haber hallado una clave que desvela el secreto matemático del corazón del universo, un descubrimiento que apunta hacia una Teoría del Todo, una imagen única y global de todas las leyes de la naturaleza de la que debe seguirse con lógica irrefutable la inevitabilidad de todas las cosas que vemos. Hay que ser cautos, claro, porque es un viejo sueño de la humanidad desde que empezó a responder mediante mitos y cosmovisiones varias a las Grandes Preguntas y puede ser, simplemente, que nuestras aproximaciones sean erróneas o que no nos quepa en la cabeza tanto universo. En teoría, hay cosas que no se pueden someter por la fuerza al mundo de la ciencia matemáticamente determinado y hay que saber distinguirlas. Bastante curioso es ya que sea posible describir el mundo mediante matemáticas sencillas.


El libro trata repasar los precedentes antiguos y modernos de la búsqueda de una explicación fundamental a Todo. De todos modos, hay que subrayar que, aun si existiera una Teoría del Todo, sería necesaria para comprender el universo, pero no suficiente. Nuestro entendimiento del universo se halla influido por ocho ingredientes esenciales:

  • las leyes de la naturaleza,
  • las condiciones iniciales,
  • la identidad de las fuerzas y las partículas,
  • las constantes de la naturaleza,
  • las simetrías rotas,
  • los principios organizadores,
  • los sesgos de selección y
  • las categorías de pensamiento.
Las primeras Teorías del Todo eran de tipo mítico, llenas de dogmática certidumbre y de gran alcance pero escasa profundidad (lo explican Todo pero no hay nada que rascar). Una teoría profunda es capaz de dar explicaciones sin necesidad de ir añadiendo muchas suposiciones iniciales a la conclusión. Tiene un gran poder explicativo. La falta de poder explicativo de los mitos explica la proliferación de dioses y diosecillos para ir explicándolo todo, convirtiendo la Teoría del todo en una intrincada y contradictoria narración que pretende explicarlo Todo. Imposible sacar leyes universales de ahí. El monoteísmo busca una unidad del universo que no tiene por qué ser. El universo podría tener perfectamente elementos irracionales o arbitrarios que no estén relacionados con el resto.

La cosmología antigua no era científica.

martes, 3 de julio de 2007

Coin Locker Babies


Esta reseña ya tiene sus añitos: es de diciembre de 2002, cuando la novela acababa de salir al mercado. La he rescatado, sí. Así la releo y me avergüenzo un poco de mí mismo. Resulta que a estas alturas incluso se ha hecho una versión cinematográfica o se está haciendo. Está prevista para el año que viene. Habrá que verla, o qué. Dirige Michele Civetta, que no sé quién es.


la rebelión será fruto de la locura o no será. coin locker babies de ryu murakami es ni más ni menos que una novela de aventuras, bastante chula, por cierto, aunque el final me deja un poco así: pues vale. pero es que son cuatrocientas páginas. la edición en inglés se deja leer bastante bien, es un lenguaje sencillo y, lo dicho, muy narrativo.

¡una novela de aventuras! exceptuando las trepidantes entregas de los hollister, aquí en europa la dábamos por muerta y pensamos que las mayores aventuras son las aventuras de un ser vulgar. lo mejor que se ha escrito por aquí últimamente, si exceptuamos los ensayos de savater alias “el ortega y gasset del sXXI, el filósofo español que mejor explica el mundo mundial y la lacra terrorista desde su humanismo decadente, lameculos y subvencionado” son las partículas elementales y american psycho con sus despiadados protagonistas varones blancos triunfadores y profundamente desquiciados que son la metáfora de nuestra sociedad occidental triunfante y desquiciada. claro, donde hay patrón no manda marinero y, en realidad, europa está llena de desquiciados de a pie como yo mismo, carne de cañón de nuestra cultura conectados a internet. véase matrix. y, puestos a ver, el odio.

los chicos de la consigna son desquiciados de a pie y no son una metáfora de la sociedad que nos envuelve porque estamos hablando de una novela de aventuras. el logro de esta novela es que todo aquello que houllenbeq y compañía buscan en el hueco interior de sus protagonistas se convierte en un escenario lógico: la famosa jungla de hormigón, el concrete jungle. concrete, concrete, por todas partes.

grandes señales había (el día que tú naciste, vida mía) los chicos de la consigna están desquiciados porque les abandonaron en la consigna de la estación y fueron descubiertos para seguir viviendo como moisés en la barquilla o cualquier otro héroe predestinado a seguir su camino. grandes señales había y locos babosos nos trajeron la buena nueva mientras nos sorbían nuestro predestinado glande. queremos creer que estamos predestinados y nos tomaremos como señales divinas las palabras de una chiflada farfullante. interpretaciones místicas, supersticiones cotidianas que dan sentido al universo: pensar que el Destino nos manda señales es un rasgo de sicótico que compartimos muchos en un momento de debilidad y la radio nos manda canciones de amor a nosotros precisamente a nosotros porque la sicosis es comercialmente rentable. a todos nos hablan voces. la vida está plagada de acontecimientos cruciales para quien quiera encontrarle trascendencia a su persona en un mundo repletito de hombres y mujeres y cosas. la vida nos marca y el papel de los dioses trazando nuestro destino lo hacen profesionales de la manipulación de personas y mentes.

y, claro, qué es una aventura más que buscar nuestro destino. nuestro destino no está en los genes, nuestro destino no está en las estrellas. nos imprimieron nuestro destino al abandonarnos en la consigna, en el orfanato, en el manicomio, al cruzar por nuestra vida, con cada golpe y cada experiencia se traza nuestro destino. el héroe es aquel que se enfrenta a su destino. los personajes de la novela europea bucean en su propia subjetividad o les pasan chorradas. los chicos de la consigna comparten la búsqueda interior con el mundo de ahí fuera, el que les moldea pero que es para el autor paisaje y no búsqueda. así podemos contemplar los distintos paisajes de lo posible puesto que la búsqueda se realiza también en el espacio. el espacio es dos. por una parte los escenarios de moldeamiento de mentes basados en el esquema dentro-fuera público-secreto abierto-cerrado prohibido-permitido. desde las consignas pasamos a orfanatos, hospitales, casas, pueblos, la gran ciudad, el gueto, prisiones, islas y el mar nuestro subconsciente, el ataúd, hoteles-jaulas hasta que acabamos descubriendo que vivimos en cuarto grado, que no hemos salido de la cajita de metal con llave y no hemos aprado de golpearnos contra sus paredes. que somos todos huérfanos y desquiciados chicos de la consigna o espectadores muertos.

hay que mataros a todos.

lunes, 2 de julio de 2007

Paleoantropología, arqueología y el valle del Alhama


Hace un par de meses tuve el acierto de comprarme el ensayo de Juan Luis Arsuaga El collar del neandertal. en busca de los primeros pensadores. Arsuaga es el jefe del proyecto Atapuerca, que es un yacimiento donde han encontrado fósiles humanos a patadas. El hombre es un fan de los neandertales y se empeña en demostrarnos que eran tan inteligentes al menos como los sapiens de la época, traza el árbol genealógico de las especies humanas, explica detalladamente las principales hipótesis y yo diría que de manera muy leal, si no objetiva. El libro es una maravilla, divulgación muy bien hecha que enlaza paleontología, antropología, sociología, estudio del clima, la fauna, la vegetación... muy ameno, muy recomendable, me hizo sentir mentalmente muy vivo e ilusionado. Parece que ese hombre sea algo mío, pero no lo es.

También estuve hace poco visitando en buena compañía los restos excavados de Contrebia Leukade, al lado de Aguilar. Un sitio magnífico a donde iban los lugareños a hacerse sus calderetes hasta que aquello resultó ser una ciudad excavada en la roca más grande que Numancia. De hecho, protegía Numancia y aquellas tierras de los malvados romanos acantonados en Graccurris-Alfaro. La ciudad tiene de 2.500 años para arriba y a los arqueólogos debió de dolerle lo de los calderetes y supongo que se vengaron planificando el centro de interpretación. Las excavaciones sólo funcionan en verano, así que serán los becarios los que se suban a esos andamios tan majos que se ven en la foto. Del centro de interpretación rescataría muy mucho la planta calle y sobre el resto correría un manto de olvido... digamos que intenta, de forma muy bien intencionada, expandir nuestras mentes. Me compré un libraco enorme que sacó la diputación de Soria sobre los celtas y los íberos y los celtíberos, sea ello lo que fuere. Cuanto más estudio y viajo más pienso que la prehistoria desemboca en la historia y que al final la humanidad es un patio de vecinos. Pero cómo me gusta ir componiéndome mi propio mapa mental del mundo.

Es bien sabido que los hombres, al contrario de las mujeres, que tienen una perspectiva espacial amplia, sólo pueden ver lo que tienen delante de las narices. Esto se debe a la evolución evolutiva, puesto que para atinarle una pedrada en el entrecejo a un mamú, lo más práctico es tenerlo delante para poder apuntar.

Según parece, el desarrollo de esta técnica (la visión fija) determinó que las hembras humanas, de visión dispersa, abandonaran las tareas cinegéticas en beneficio de otras que requieren visión dispersa, como la recolección. No obstante, existe una teoría crítica según la cual las mujeres carecen también de amplitud de miras y tan sólo saben en qué estantería está colocada cada cosa gracias a la llamada intuición femenina, que es un sexto sentido que se suma a los cinco sentidos tradicionales y parece residir en la grasa de las caderas, mucho más escasa en el hombre.

Obviamente, primero fue la invención de la pedrada, que se atribuye al homo habilis, y después la limitación de la perspectiva espacial. Ambos adelantos evolutivos estuvieron a punto de extinguir a los mamuses si no fuera porque el Gran Mamús en el cielo les dio una ventaja evolutiva para neutralizar el ataque de los cazadores humanos: cuando avistaba un cazador, el mamú aprendió a dar un paso a un lado, desapareciendo así del campo de visión del cazador. Así es como el mamú sobrevivió a la penúltima glaciación.

No obstante, en cumplimiento de los ciclos de la espada y el escudo, que consisten en que la aparición de un método de ataque se verá acompañada por un método de defensa perfeccionado de la otra parte y así hasta el infininito, los humanos acabaron desarrollando un nuevo sistema de caza que implicó la desaparición final de los mamuses: ir a cazar en parejas. Así, cuando el mamú se hacía a un lado, quedaba en el punto de mira del segundo cazador, el cual le acertaba la pedrada en el entrecejo. Os preguntaréis cómo se las arreglaron los hombres para saber en qué lado se escondía el mamú cuando desaparecía de la vista de los cazadores: de ello se encargó la Selección Natural: aquellas parejas en las que el segundo cazador se colocaba en el lado al que se desplazaba el mamú subsistieron, mientras que los clanes en los que el segundo cazador iba al otro lado perecieron por hambre. De hecho, yo diría que actualmente esta es la hipótesis más comúnmente aceptada para explicar la extinción de los neandertales y la pervivencia de los sapiens.

Y así es como concluyó ese ciclo espada-escudo, puesto que los mamuses se extinguieron y no tuvieron tiempo de desarrollar ningún sistema defensivo que neutralizara esta última hazaña de la humanidad. Con lo cual puede decirse que la última táctica ofensiva fosilizó y pasó a convertirse en una rémora sin sentido. Un vestigio de aquel arcaico avance evolutivo, actualmente inútil, son las parejas de la guardia civil.

lunes, 26 de marzo de 2007

El Bastardo Tranquilo

Nuestras vidas son comparables a los productos anunciados en televisión: brillantes y siempre nuevos en la publicidad, pierden un sesenta por ciento de su valor una vez comprados. Si las vidas de los grandes hombres son los ríos que van a dar a la mar, que es el morir, las nuestras son ese champú que produce orgasmos en la tele pero que luego, visto en la bañera junto a ese apaño de silicona con el que se le cierra el acceso a la humedad que entra por el alicatado mal puesto, no nos alegra tanto las duchas como a la mujer esa que gritaba que tiembla el misterio, como si su vida fuese estupenda fuera del plató.

Dejándome llevar por estos paralelismos, puedo llegar a pensar que el lugar más artificial de la vida son las cenas navideñas, en las que las conversaciones en que cada quien rinde cuenta de cómo le ha ido la feria el último año se solapan con el torrente de publicidad televisiva hasta que llega el Rey y pone orden con la sarta de vacuidades de siempre: “son tiempos difíciles pero también de esperanza y blabla”. Reinterpretamos. Maquillamos. En lugar de un balance sincero, hacemos contabilidad creativa con nuestras vidas. Nos montamos nuestras propias películas.

Ya está, ya tenemos tres elementos importantes para comprender este libro: la apropiación de nuestras vidas por el espectáculo, la deriva y la reinterpretación creativa. Gracias a que lo publica pepitas de calabaza comprendemos que el término para definir las divagaciones del Ulises de James Joice y del Bastardo Tranquilo de Oscar McLennan no es “monólogo interior”, sino deriva. Deriva, espectáculo y montarse películas: Guy Debord, presente. Pepitas, cómo no.

En las cubiertas y solapas de este bonito libro hay menciones de reseñas a la versión original inglesa, donde se hace referencia a Flan O’Brien, a quien no conozco, a Beckett y a Joyce (a quienes conozco por referencias). Yo voto por Joyce por lo de la deriva física y mental (nos lo enseñaban en BUP) y subo a Boris Vian en su visión metafórica de la vida cotidiana y a John Kennedy Toole, el de la conjura de los necios. A esos sí los he leído. De todos modos, a veces pienso que parodia al gran Joyce y su Dublín, pero como no lo he leído ni conozco Dublín me lo tengo que callar, no vaya a meter la pata. Añado también a Vonnegut, Burroughs y el pavo que escribiera La Doncella de Hielo, que no quede. No permitiré a Tarantino ser el único pesao con lo de hacerle guiños a todo el mundo para que sepamos que ha visto muchas películas en su triste vida de listillo: yo también. Atentos a los cameos e intertextualidades.

El prota de este libro no está tan-tan chiflado como el de la conjura de los necios, sino que sus experiencias nos resultan mucho más cercanas: es un perdedor vulgarote, como los tarros de champú en las repisas del cuarto de baño de casa, y nosotros tenemos que escucharle. Tampoco está tan-tan chiflado que haya que estar casi igual de loco que él para encontrarle sentido a lo que narra; no es la versión tirada, esquizofrénica y tabernaria del conde de Lautréamont y sus metamorfosis ni le huele el aliento a cazalla podrida, ni nos agarra para echarnos el aliento mejor hasta el punto de que nos acabamos preguntando si no estará intentando ligar con nosotros.

El prota, Phil Malone, intenta romper su patética soledad, y no folla, pero tampoco nos tira los tejos (creo). Seguir su deriva es un juego: la travesía por el páramo desierto es su vida y su soledad, la tragedia de un hombre absorto en sus reflexiones, sus metáforas se parecen también a las de Boris Vian pero son más deslucidas, como el frasco ese. Si te pierdes, él te lo explica amablemente. El lector se divierte viendo cómo se justifica ante sí mismo. Además, recorre siempre los mismos cuatro sitios. Y, sin embargo, a veces nos viene a la cabeza el pensamiento de que ese puto loco tiene una imaginación fértil y desbordante que se apodera de nosotros. Imaginación de niño que ve la realidad a través de las películas, como los niños de posguerra en las novelas de Juan Marsé pero capaz de ser también mucho más crítico, lúcido y mordaz, eternamente y elegantemente autoirónico... en fin, que quiere que le admiremos y le demos mucho amor. Nos acaba cautivando.

Quienes han tenido ocasión de ver al autor de la novela actuando en los cabarés que organiza la vía Láctea en fiestas de la Madalena (Zaragoza), me han comentado siempre que es un guiri muy majo y con mucho sentido del humor que se lo curra muy bien.

miércoles, 14 de marzo de 2007

El perdedor radical

Me he comprado un par de libros esta mañana. Uno de ellos lo dejo para semana santa (si consigo contenerme: tiene muy buena pinta) y el otro es un ensayo de 65 páginas en letra gorda de Hans-Magnus Enzensberger, traducido como El perdedor radical (el ensayo).

9,50 euritos tirados. Es un ensayo escrito con la punta del pijo, con una soberbia que desmerece a uno de los más importantes pensadores críticos de la actualidad. El resumen: los islamistas son una minoría resentida dentro de una comunidad (el islam) sumida en la inferioridad. Ah.

Comienza con un esbozo tan prometedor como decepcionante sobre la figura del "perdedor", que me interesa porque últimamente le han dedicado películas importantes como El Hundimiento y Cartas desde Iwo Jima (que la vi ayer).

La traducción me ha parecido poco competente para tratarse de un autor tan importante; por ejemplo, traduce la propaganda por el hecho, que es un término bien definido en castellano, por algo así como "ejemplo de acción" o algo así. No quiero ni perder el tiempo mirando por no estropear el objeto libro, porque mañana voy a ver si me lo descambian.

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