viernes, 30 de mayo de 2008

En mayo '08 he leído, entre otras cosas...

He descubierto a un articulista llamado Frank Furedi, a quien todavía estoy rumiando. Confieso que en algún momento me temo que al rascar un poco más vaya a salir un pensador de la Nueva Derecha en cruzada furibunda contra lo "políticamente correcto", pero me hace pensar más en South Park, que no son neocons, sino lúcidos e irreverentes; cabe reflexionar sobre el pensamiento blando al que nos estamos acostumbrando. En dos artículos que llevo me da la impresión de hacer un vigoroso esfuerzo por repensar las cosas aunque no deja de escamarme tanta vuelta con los judíos (hay que reconocer que el artículo What's behind the 'new antisemitism'? consigue ofrecer un montón de perspectivas y planteamientos) y contra el calentamiento global (o, más bien, contra sus heraldos alarmistas, hum); también me gusta su inglés.

Del artículo The End of Europe? he apuntado los siguientes puntos clave:
  • Constatación de un nuevo spleen que habla sobre la decadencia de Occidente. Occidente se hunde y tal y cual.
  • Crítica de los tintes clasistas del primer maltusianismo y de los tintes racistas del actual maltusianismo de "la invasión".
  • En última instancia, algo que une ambos maltusianismos es que se usan para no dar ayudas a los pobres.
  • El artículo constata que el poder de una sociedad y la calidad de vida no tienen que ver con el número.
  • Crítica a la sustitución de los análisis políticos por análisis basados en el clima, la biología etcétera.
  • Ante el temor a los inmigrantes como eternos extranjeros potencialmente peligrosos, se trata de darle sentido a la propia vida de los europeos, para que así haya algo en lo que integrarse.
  • Porque, para ser sinceros, el gobierno de la tecnocracia -esa distante esfera de poder llamada Unión Europea- no tiene ningún tipo de sentido capaz de ilusionar a la población.
Rebuscando un poco sobre él en google, me encuentro con que es miembro activo de la British Humanist Association, uno de cuyos vicepresidentes es ni más ni menos que el librepensador ateo Richard Dawkins, uno de cuyos libros, El espejismo de Dios, comencé a leer hace poco pero lo dejé al poco porque la traducción es algo regular y me hizo temer por mi castellano (si encima de trabajar traduciendo del inglés voy y leo textos que son calcos del inglés, mi gramática castellana se puede resentir porque creeré que es normal lo que no son más que copias de estructuras inglesas y yo también incurriré -indulge- en ellas). El caso es que el libro está muy bien: un compendio sobre por qué mucha gente cree en dios/es a modo casi de libro de autoayuda para ateos, que no dejamos de ser un colectivo invisibilizado y, con los vientos que soplan de Estados Unidos y desde la maquinaria propagandística del Vaticano (por no hablar de los carcas locales), incluso intimidado. Eso sí, esperaré a leérmelo cuando caiga en mis manos una edición en inglés. De momento y para abrir apetito, van dos partes de un documental que dirigió, subtituladas al castellano:

The God Delusion (como el título del libro):



The Virus of Faith:



Hablando de dioses y marcianos, magnífico el artículo sobre los dioses astronautas en la ciencia ficción que enlazaba el Behemoth Desencadenado. No sólo hace una estupenda genealogía sobre un género de la ciencia ficción tan pop que mucha gente lo cree real, sino que en el repaso da un montón de claves como una que estaba esperando como agua de mayo sobre Helena Blavatsky, que es un personaje cuya figura e influencia me producen una enorme curiosidad desde que estuve en Chennai. Lo cierto es que abre tantas puertas que cabría pensar que son lagunas, pero es que estamos hablando de un artículo, no de un libro que estaría encantado de leer.

También merced al Behemoth he podido enterarme de La gran estafa de Red Liberal. Resulta que un señor muy guasón llevaba un blog que causaba furor entre las hordas neoliberales en el que se dedicaba a proponer todo tipo de barbaridades, ¡y los neocon, encantados! En relación con eso he descubierto un documental sobre un experimento similar: The Yes-Men.



Ambos experimentos siguen, en cierto modo, una tradición que se remonta a los tiempos mitológicos en los que los sastres le vendían trajes invisibles a los emperadores de los cuentos. Otro precedente más directo sería el ensayo satírico A Modest Proposal, de Jonathan Swift (aquel en el que sugería la creación de granjas de niños para paliar el hambre en Irlanda, si mal no recuerdo). En esa misma línea están también La nuclearización del mundo de Jaime Semprún e incluso una novela como American Psycho (que no he leído, pero cuya adaptación al cine me encanta). Pero todo mezclado con las modernas técnicas de guerrilla de la comunicación (¿cuenta para el currículum si digo que fui uno de los dos intérpretes que hubo cuando el Manual de Guerrilla de la Comunicación (Virus Ed.) fue presentado en la Universidad de Zaragoza creo que por el año 2000/2001?). Todo esto recuerda terriblemente a los años anteriores a la férrea legislación, vigilancia y persecución "antiterrorista" que acabó con buena parte del impulso que estaban tomando los movimientos antiglobalización, aunque creo que llegaron a cumplir su objetivo de desenmascarar muchos monstruos que actúan a escala global.

En estos momentos me estoy zampando un artículo sobre la idea de ciudad y la planificación urbanística y demográfica de los fascistas italianos (los de cuando entonces, no el mafioso de Berlusconi & sus socios quemagitanos). Maltusianistas todos. Pienso que achaca exclusivamente a los fascistas cosas que eran más generales en la época, como la concepción de la ciudad como un monstruo (pienso aquí en la visión de la ciudad como monstruo devorador que tenían los expresionistas de cuanto entonces y que sigue teniendo gran éxito en el cyberpunk japonés), la idealización del campo como algo honrado, alegre e incontaminado etcétera (esto último sí que señala que lo utilizaban otros discursos). Sin embargo, tiene un montón de apuntes interesantes, como indicaciones sobre cómo la ciudad -arquetipo de la civilización- llegó a considerarse naturaleza salvaje (eso me interesa para la tesis, si la hago algún día) y cómo proyectaban sobre el territorio sus ideas sobre la mujer (el campo como mujer-Naturaleza domeñada para ser fértil y la ciudad como furcia estéril, foco infeccioso). Otra cosa que me ha llamado la atención, y que no recordaba, era cómo los fascistas, para evitar que la gente del campo emigrara a las ciudades, les exigían permisos de residencia sin los cuales los emigrantes se veían obligados a trabajar fuera de la ley y sin ningún tipo de derecho legal. ¿Suena a algo?

Otro descubrimiento estupendo: el blog que tenía en el Centro Virtual Cervantes un traductor llamado Ramón Buenaventura, de quien nunca había oído hablar pero que, de buenas a primeras me sorprende con la siguiente traducción de freelancer: traductor cimarrón. Chapó. La parte de "Yo he sido editor" es interesantísima para asomarnos al mundillo editorial; para legos, también son interesantes las primeras entradas de su diario de una traducción (luego ya se mete demasiado en problemas específicos de una traducción en particular - la que diariza, claro).

No hay comentarios.:


Powered By Blogger