Barrow, John D., (1991) Teorías del Todo, Barcelona, Editorial Drakontos, Serie CríticaDada una serie arbitraria de símbolos (a partir de la recogida de datos):
- La serie es aleatoria cuando no existe otra representación de la serie que sea más corta que ella misma.
- La serie es no aleatoria (algorítmicamente comprensible) cuando existe una representación abreviada.
- Cuanto más corta la representación (algoritmo), menos aleatoria es la serie.
- El algoritmo debe servir para la predicción del comportamiento futuro de la serie.
La ciencia reposa en la creencia de que el universo es algorítmicamente comprensible y la búsqueda actual de una Teoría del Todo es la expresión básica de esa creencia.
El cerebro es el mejor compresor algorítmico de que disponemos. Reduce las complejas series de datos sensoriales a formas abreviadas simples que hacen posible la existencia del pensamiento y la memoria.
Los físicos modernos creen haber hallado una clave que desvela el secreto matemático del corazón del universo, un descubrimiento que apunta hacia una Teoría del Todo, una imagen única y global de todas las leyes de la naturaleza de la que debe seguirse con lógica irrefutable la inevitabilidad de todas las cosas que vemos. Hay que ser cautos, claro, porque es un viejo sueño de la humanidad desde que empezó a responder mediante mitos y cosmovisiones varias a las Grandes Preguntas y puede ser, simplemente, que nuestras aproximaciones sean erróneas o que no nos quepa en la cabeza tanto universo. En teoría, hay cosas que no se pueden someter por la fuerza al mundo de la ciencia matemáticamente determinado y hay que saber distinguirlas. Bastante curioso es ya que sea posible describir el mundo mediante matemáticas sencillas.
El libro trata repasar los precedentes antiguos y modernos de la búsqueda de una explicación fundamental a Todo. De todos modos, hay que subrayar que, aun si existiera una Teoría del Todo, sería necesaria para comprender el universo, pero no suficiente. Nuestro entendimiento del universo se halla influido por ocho ingredientes esenciales:
- las leyes de la naturaleza,
- las condiciones iniciales,
- la identidad de las fuerzas y las partículas,
- las constantes de la naturaleza,
- las simetrías rotas,
- los principios organizadores,
- los sesgos de selección y
- las categorías de pensamiento.
La cosmología antigua no era científica.

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