sábado, 31 de mayo de 2008

Glosario: Maltusianismo

La demografía siempre se relaciona con algún tipo de problema. Históricamente, la mayoría de sociedades consideraban a la gente como la fuente del poder económico y político; para ellos, el "problema demográfico" solía consistir en no tener suficiente gente para trabajar el campo y luchar contra potenciales enemigos. En consecuencia, la mayoría de culturas eran pronatalistas, animaban a la gente a tener familias numerosas. Sin embargo, desde la aparición de la modernidad, dicha actitud pronatalista se ha visto socavada por una nueva visión del crecimiento demográfico como algo que debiéramos temer. En el siglo diecinueve, la filosofía antinatalista de Thomas Malthus inspiró un poderoso movimiento a favor de la contención del crecimiento demográfico.

La preocupación central del movimiento maltusiano no era el crecimiento de por sí, sino el miedo de que es la gente equivocada la que suele tener las tasas de fertilidad más altas. Al parecer, el problema era de diferencias en las tasas de fertilidad; a los maltusianos les concomía la ansiedad ante la idea de que las familias de la clase equivocada y el color equivocado pudieran arrollar a quienes provenían de la estirpe correcta. No es, entonces, sorprendente que tuvieran una actitud muy selectiva a la hora de plantear el control demográfico. Ante todo les preocupaba controlar el crecimiento demográfico de "la gente". En los albores del siglo veinte, la agenda maltusiana tenía eco entre las elites preocupadas por las tasas de natalidad de las clases bajas. El miedo a que dichas clases pudieran reproducirse hasta desbordar a las demás y llevar a la degeneración de "la raza" alentó una nueva perspectiva eugenésica. La eugenesia era considerada una ciencia que podía mejorar la especie humana favoreciendo a las razas superiores por encima de las menos indicadas.


Population is almost always linked to a problem of one kind or another. Historically, most societies regarded people as the source of economic and political power – so for them, the ‘population problem’ was often not having enough people to work on the land and fight against potential enemies. Consequently, most cultures were pro-natalist; they encouraged people to have large families. Since the emergence of modernity, however, such pro-natalism has been undermined by a new view of population growth as something we should dread. In the nineteenth century, the anti-natalist philosophy of Thomas Malthus inspired a powerful movement for curbing population growth.

The central preoccupation of the Malthusian movement was not simply growth itself, but a fear that the wrong kind of people tend to have the highest fertility rates. The problem, apparently, was one of differential fertility rates; Malthusians were haunted by anxiety that families of the wrong class and the wrong colour might overwhelm those who came from the right stock. Not surprisingly, then, they had a very selective attitude towards population control. They were principally concerned with controlling the population growth of ‘other people’. At the dawn of the twentieth century, the Malthusian agenda resonated with elites who were concerned about the birth rate of the lower classes. The fear that these classes might outbreed others, and contribute to the degeneration of ‘the race’, fostered a new eugenic outlook. Eugenics was seen as a science that could improve the human stock by promoting superior races over ‘less suitable’ ones.


Sacado de un artículo de Frank Furedi.




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