
Así empieza la Expo: con despliegues militares por todas partes (exhibiciones en el Parque Grande, desfiles, paranoia o mera exhibición de fuerza "antiterrorista", antidisturbios...) y jodiéndole la marrana a la juventud que quiere hacer las cosas por su cuenta. Nunca había llegado a visitar Rasmia pero, por lo que sé, bien valía la pena: gente joven y sana organizando un espacio común vacío sin perjudicar a nadie. Parece que los alcaldes y promotores nunca superaron la etapa infantil de tener un terrario y construir ciudades para sus soldaditos de plástico en las que nada quedaba a la azarosa creatividad de la vida. Queda el consuelo de que con la crisis del ladrillo y el paro que se avecina, quieran que no, acabarán floreciendo brotes de rasmia como setas.

Atkinson identifica el “urbanismo positivo” como una intervención en las áreas urbanas. Fue una respuesta a la percepción de enfermedades y patologías en las ciudades. Éstas incluían la infertilidad y también posibles movimientos de resistencia. Los planificadores y sociólogos intervinieron en la ciudad como lo harían sobre una entidad enferma. De hecho, el término italiano para “intervención” (intervento) es utilizado en el ambiente médico del país para significar una operación [al igual que ocurre en castellano]. Varios estudios muestran cómo otro término semi-médico, sventramento (“destripamiento”), fue utilizado para describir la destrucción a gran escala de barrios completos en las ciudades. Estas áreas eran a menudo representadas como “insalubres” y perjudiciales para la higiene. En algunos casos fueron destinadas a la destrucción debido a sus tendencias izquierdistas, como ha sido mostrado en el caso de la construcción de las avenidas que llevaban al monumento Vittoriano en Roma. En otro ejemplo, cerca del 80% del área en el centro de Milán fue reconstruida en las décadas de 1920 y 1930. Entre 1921 y 1931, aproximadamente 35.850 habitaciones en viviendas de bajo estándar fueron destruidas en el centro de la ciudad, reemplazadas por edificios de oficinas altos. Esto desplazó a las clases trabajadoras hacia la periferia: entre 1901 y 1931, el porcentaje de población trabajadora activa en el centro de la ciudad decayó desde cerca de un 39, 2% a alrededor de un 14, 25%.(del artículo "Hipocondria urbana en el fascismo italiano"; no es que termine de ajustarse a la realidad de Torrero aunque sí en la medida en que las excavadoras acaben con el centro social, como ha ocurrido otras veces)Aun cuando uno de los objetivos declarados de la intervención en el escenario urbano era la provisión de vivienda adecuada e higiénica, las voces provenientes del interior del fascismo eran a veces críticas. El urbanismo positivo no era visto siempre como una solución satisfactoria. En un artículo de 1938 publicado en Casabella-Costruzioni, por ejemplo, Pagano argumenta que aun cuando la buena vivienda era crucial para la buena salud moral y física, la demolición de ciertos barrios, en orden a construir otros mejores, era “muy optimista e incompleta, incluso si puede representar un compromiso práctico con la realidad inmediata”. Pagano creía que tales intervenciones a menudo perpetuaban injusticias y eran utilizadas para despejar suelo con el fin de levantar distritos de viviendas burguesas.

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