sábado, 4 de octubre de 2008

La risa final

Quizá tenga algo que ver con la traducción, indirectamente, porque la deformación profesional me hace fijarme en los subtítulos y preguntarme por qué han traducido ingenuity por ingenio (pues porque traducirlo por ingenuidad sería un false friend, amigo). Y otra cosa, como profesional de la palabra, entomólogo aficionado de eufemismos y antiguo Assistant Manager & Director of the Spanish Department o algo así (el que se encargaba de las clases de castellano y hacer las traducciones al mismo idioma y no tenía otro mando en plaza que darle instrucciones a la secretaria-recepcionista) de una empresa cowboy perdida en un barrio residencial de Chennai, Tamil Nadú, confieso que la certera reflexión sobre el poder de las palabras bonitas me ha encantado. Si es lícito reírnos de que todos los italianos son Dottore o Ingeniero, ¿quién de nosotros -gens traductora- no ha esbozado una sonrisa al traducir la rimbombante terminología empresarial anglosajona? No es nada enfermizo ni de lo que avergonzarse, como profesionales de la lengua no dejamos de ser médiums del arcano poder de las palabras, y esas cosas no dejan de tener su belleza.

El caso es que, en realidad, pongo el vídeo porque me ha encantado, porque quiero compartirlo y conservarlo a mano.



Y no paro de escuchar: Tilos Radio!

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