viernes, 8 de mayo de 2009

Reflexión sobre el milenio de los punks

Reflexionando todavía sobre la canción de ayer mientras me hago el primer café del día, me pregunto cómo pudimos llegar a creernos sinceramente el sumidero de todo el dolor y todas las derrotas del siglo XX. Clarividentes sobre Schengen y la Unión Europea, creímos vivir en 1984 quince años antes de tiempo, como casandras enfurruñadas, descolocadas en el tiempo, automarginadas en espacios liberados y depositarias de una autoridad moral que no sé de dónde pudo venir salvo del dolor y las derrotas ajenas. Nos defendimos de la banalidad haciendo de partera involuntaria de la customización del mercado juvenil, ya sólo nos quedó aceptar con fatalismo desgañitado todas las legislaciones de control social que se impusieron tras el 11 de septiembre del 2001 y con una leve indignación que conjuraran nuestra carta del Gran Hermano, esa que llevábamos desde principios de los 90 enseñándole a todo el mundo exigiéndoles que se rebelaran o algo, para hacer un reality show. Qué graciosos.

Eso sí, puedo decir, alto y claro: nos lo advertimos. Y no nos hicimos ni caso, por muy en serio que nos tomáramos, como tampoco nos hicieron caso los crédulos del chasco de las hipotecas, Europa, la expo de Zaragoza... y todos los que vengan. Ahora tengo que bajar a pagar unos recibos; la consecuencia lógica -o al menos estética- de estas reflexiones, por aquello de los círculos que se cierran, es que puede que ya esté en la edad de que venga algún ingenuo a exigirme que me rebele o algo, pero lo cierto es que siempre me ha gustado este tono docto, retrospectivo, moralizante, como de estar de vuelta, hablando en nombre de un colectivo posiblemente imaginario.

No hay comentarios.:


Powered By Blogger