El martes tuve revisión y me dijeron que estoy bien, que la bilirrubina un poco alta y todo lo demás más o menos dentro de los límites, aunque el sistema defensivo aún tardará unos años en estar del todo arreglado. Hoy me he leído un librillo de Truman Capote con un par de relatos suyos de los años setenta, he puesto una lavadora, he dado vueltas alrededor de una tarea pendiente al ordenador, sin animarme a afrontarla, y alguna otra cosa cosilla de mayor o menor provecho habré hecho, aunque sólo sea ver el mar desde la ventana; esta semana que viene me iré una semanita a Granada de vacaciones. A ver si es verdad eso que dicen de que la Alhambra es casi tan bonita como la Aljafería y a comer tapiyas o como se diga.
Hay que cuidarse un poco, ¿no?
Además descubrí hace poco a Carmen Martín Gaite, a Cavafis, el vino blanco de Batea y la ciudad de Tarragona, y resulta que Carmen París ha sacado un nuevo disco que una persona desconocida y generosa me está prestando en estos momentos. Gracias a quienes comparten música con desconocidos, una costumbre tan bella, a su manera, como cuando sacas comida en el tren y le ofreces a los demás pasajeros que tienes cerca.
Carmen París y Santiago Auserón, 25 años, vídeo rodado en la Sala Oasis de Zaragoza, lugar canalla. Lo primero que oigo del disco InCubando.
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