Adjunto un Apunte para libro de autoayuda:
yo tenía uno de esos rompecabezas (regalo de mi prima P.) que consisten en sacarle una arandelita a un conjunto de piezas. Lo intentaba y lo intentaba, pero ese tipo de cosas siempre se me han dado fatal. ¡Sólo hay que ver las horas de esfuerzo que invirtió mi abuelo en enseñarme a atarme los cordones de las botas! Por no hablar del resto de gente que fracasó en el empeño.
Finalmente, acabé llevando el juguetito al váter para que me ayudara a concentrarme en momentos puntuales, cuando preciso que unos músculos se relajen y otros no. Al cabo de un tiempo conseguí resolverlo y yo mismo me sorprendí tanto que la arandela en cuestión se resbaló de entre mis dedos para ir a parar al seno de la blanca loza.
La saqué llena de mierda, la puse bajo el grifo, limpié la mierda y me quedé con la arandela.
Esto debe ser una lección para nuestras vidas.

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