
He cogido un puñado de lentejas para que cada una me cuente una historia. Pero nada.Las he juntado con granos de arroz para que las saquen a bailar y si los removía con el boli parecía que sí que bailaban. Pero aún no me contaban ninguna historia.
He pintado a las lentejas de colores para darles personalidad y había más lentejas que colores reconocibles.
No sé qué hacer con mis lentejas: no me hablan.
Un amigo me ha recomendado que las ponga una noche en agua y luego las haga con patata cocida, chorizo y algo de laurel.
Qué sabrán mis amigos. Si las lentejas hablaran...
Hoy en día he desistido de comunicarme con las lentejas y las tengo produciendo hierro en una mina de carbón.
Con mis amigos he dejado de hablarme.
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